Reproducción de los poríferos

Reproducción de los poríferos

Los poríferos constituyen un grupo zoológico muy primitivo y de hábitos principalmente acuáticos. Inicialmente fueron confundidos con plantas debido a su aspecto y aparente inmovilidad. La mayoría de los zoólogos, consideran a este grupo como animales muy extraños, y la reproducción de los poríferos ha sido una de las áreas más estudiadas.

Dentro de los poríferos se incluyen a las denominadas esponjas de mar o esponjas. Son categorizadas en el subreino basal Parazoa como el grupo de animales más primitivo, debido a la inexistencia de tejidos verdaderos, sistema nervioso, órganos y sistema muscular, asemejándose más a una forma de vida multicelular que a los animales eumetazoos. La forma de vida sésil de estos animales, está directamente relacionada con la ausencia de presiones selectivas que favorecieran el desarrollo de órganos nerviosos, sensoriales o locomotores.

Los poríferos agrupan a aproximadamente 9000 especies, muchas de ellas tienen una distribución cosmopolita y poco más de 150 especies se han adaptado a la vida en el agua dulce. La particularidad más notable de este grupo de animales es la estructura porosa del cuerpo, razón por la cual reciben el nombre de poríferos. La reproducción de los poríferos es muy variada, pues cuentan con formas de reproducción sexual mediante la formación de gametos, además de presentar varias formas de reproducirse de manera asexual.

Reproducción asexual

Debido a su organización celular primitiva, muchas de las células que los conforman conservan las características de los protozoos, siendo totipotenciales. La reproducción de los poríferos de manera asexual es una capacidad que está presente en todas las especies de esponjas.

En todos los grupos de esponjas, la reproducción asexual puede producirse por varios mecanismos, entre los cuales podemos mencionar la fragmentación y la producción de gémulas o estructuras para hacerle frente a las condiciones ambientales cambiantes. En la reproducción de los poríferos, la fragmentación resulta una forma eficaz de propagación de forma asexual.

Fragmentación del cuerpo y regeneración

En la reproducción de los poríferos marinos, es común que se fragmenten accidentalmente como producto de las corrientes marinas fuertes o las tormentas. También puede ocurrir por la acción de animales que se alimentan de ellas. Los extremos de algunas especies de esponjas se rompen regularmente y, a partir de dichos fragmentos, se producen masas de células que se transforman en nuevas esponjas jóvenes.

En tiempos desfavorables, las esponjas pueden desprenderse de partes de su cuerpo que son arrastradas por las corrientes, y bajo condiciones favorables pueden producir nuevas esponjas. Esta capacidad de regeneración representa un estado ideal de propagación, muy similar a la producción de gémulas. Este tipo de reproducción tiene gran importancia para este grupo de animales de naturaleza sésil, de esta forma pueden dispersarse lejos de las colonias o individuos de origen.

En general, los animales sésiles tienen una gran capacidad de regeneración. Aunque los fragmentos que se desprenden de una esponja pueden generar nuevos individuos, este proceso es lento, y puede tomar varios meses para que un pequeño fragmento alcance el tamaño de un individuo desarrollado.

En condiciones extremas, si una esponja se fragmenta en pequeños trozos, o si sus células se disocian, pueden formar pequeñas agregaciones que originan nuevas esponjas, si se dan las condiciones ideales. El proceso ha sido denominado como embriogénesis somática, ya que implica una reorganización completa de la funcionalidad de cada célula que se encuentre en un agregado celular o en un fragmento.

Gemación en la reproducción de los poríferos

El tipo más común de reproducción de los poríferos de manera asexual es la gemación. Este proceso consiste en la diferenciación de una pequeña porción del cuerpo materno, para generar un individuo joven. A partir de una esponja se producen una serie de yemas externas a los lados del cuerpo, que crecen y se diferencian en esponjas jóvenes.

Estas yemas pueden separarse del cuerpo que las produce, para flotar por cierto período de tiempo y fijarse en sustratos favorables, adoptando finalmente una vida independiente de la madre. Adicionalmente, en especies que son coloniales, las yemas externas permanecen adheridas para convertirse en nuevos miembros de la colonia. Varias especies marinas y las que viven en agua dulce, producen yemas especiales internas llamadas gémulas, las cuales son estructuras altamente resistentes a los cambios en las condiciones ambientales.

Las gémulas resisten la temporada de invierno, mientras que el individuo adulto muere. Estas están conformadas por una masa de células llamadas arqueocitos, las cuales están rodeadas de amebocitos, que se encargan de depositar una cubierta muy resistente de espículas a su alrededor. Las gémulas se forman en el mesohilo, el tejido conjuntivo de las esponjas, en el que se disponen varios tipos celulares. Cuando la esponja que produce las gémulas muere, las gémulas permanecen en estado latente hasta que las condiciones mejoran, pudiendo sobrevivir a procesos de congelación y desecación prolongados.

Una vez se producen las condiciones necesarias para que la gémula se desarrolle, las células del interior salen al exterior a través de un poro o micropilo, para formar una nueva esponja. Es importante señalar que las gémulas son una estructura de resistencia mediante la cual una especie puede perpetuarse en el tiempo. Asimismo, son también un medio para que una especie puede dispersarse a nuevos hábitats, gracias a la acción de las corrientes de agua o al trasporte accidental por otros animales. En muchos casos, las gémulas están protegidas con sustancias que evitan su germinación, si aún se encuentran dentro del cuerpo del progenitor. Las gémulas de varias especies de esponjas pasan por un período de maduración cuando las temperaturas son muy bajas.

Reproducción de los poríferos por medio de gametos

Gran parte de las especies del Phyllum porífera son monoicas, por lo que cada individuo puede producir gametos femeninos y masculinos. En general, los gametos en la reproducción de los poríferos se generan a partir de las células ameboides. Los óvulos u ovocitos se producen a partir de arqueocitos, los cuales crecen y almacenan sustancias de reserva a partir de células nodrizas vecinas.

Los oocitos también pueden desarrollarse a partir de coanocitos en las esponjas más primitivas. Por otro lado, los espermatozoides se producen a partir de la transformación de los coanocitos. La fecundación puede ocurrir de varias formas. Los espermatozoides maduros pueden ser liberados en el agua a través de los conductos eferentes o excurrentes de las esponjas que los producen, y alcanzar los conductos aferentes o incurrentes de otras esponjas.

En este punto pueden ser fagocitados por coanocitos, que hacen las veces de células trasportadoras, llevando los espermatozoides hasta el oocito para su fecundación interna. En estos casos, el oocito es retenido en el mesénquima materno (esponjas vivíparas), donde recibe alimentación. Este es liberado en forma de blástula o gástrula, la cual nada libremente durante algún tiempo hasta fijarse. Otras esponjas liberan sus gametos en el agua y la fecundación ocurre en el exterior (esponjas ovíparas).

Durante el desarrollo del huevo fecundado pueden producirse varios tipos larvales. La larva de vida libre más común en la reproducción de los poríferos es la parenquímula. Esta presenta un cuerpo compacto, que consta de células flagelas en la superficie externa y un conjunto de células ameboides similares a los arqueocitos en el interior. Cuando la larva se fija, las células monoflageladas externas migran al interior para formar los coanocitos de las cámaras flageladas.

Por otro lado, en las esponjas calcáreas y algunos grupos de Demosponjas, la larva aparece como una blástula hueca o celoblástula, cuyas células flageladas están dirigidas al interior. Con posterioridad, mediante un proceso de inversión, las células flageladas quedan dirigidas hacia afuera y se agrupan en un polo, mientras que las no flageladas se ubican en el polo contrario, formando la estomoblástula. A partir de esta, ocurre un proceso de invaginación de los micrómeros flagelados, los cuales quedan recubiertos por las células no flageladas para constituir una larva anfiblástula, que se fija y se convierte en una esponja joven.

Como la mayoría de las esponjas son hermafroditas, la reproducción cruzada está garantizada, ya que existen diferencias temporales en la maduración de los gametos y su liberación. También existen especies con individuos que producen solamente gametos masculinos e individuos que producen solo óvulos. No obstante, no se ha registrado dimorfismo sexual entre ellos.

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Cuadro resumen o esquema sobre la reproducción de los poríferos

Referencias

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